Ovodonación: ¿hasta cuándo en secreto?

Nosotros fuimos de esas parejas que cuando iniciamos la búsqueda de nuestro bebé, con toda la naturalidad del mundo, cada vez que alguien nos hacía la típica pregunta de “¿y vosotros para cuándo?” contestábamos eso de “pues mira, estamos en ello, así que cuando venga bien estará”.

Pasado el primer año de búsqueda sin éxito alguno, y cuando ya teníamos un diagnóstico aplastante de Fallo Ovárico Prematuro y Baja Reserva Ovocitaria, familiares y amigos nos hacían preguntas del tipo “¿pero a qué estáis esperando?”; “¿es que tenéis algún problema?” o “¿habéis ido al médico?, no es normal, ya lleváis bastante tiempo buscando…” y nosotros respondíamos: “pues parece que no lo vamos a tener fácil, después de quitarme un par de miomas, nos hemos hecho unas pruebas y resulta que mi reserva ovárica está bajita. Nos han mandado a ovodonaciónla Unidad de Reproducción Asistida del Hospital para intentarlo con algún tratamiento…”. Demasiadas explicaciones. Lo sé.

Con el argumento anterior, vinieron los comentarios del tipo “si es que lo que tienes que hacer Inesita es relajarte que llevas mucho estrés con los dos trabajos”; “iros a hacer un viaje, desconectar y ya veréis como funciona”; “lo que hay que hacer es practicar todos los días”; “os estáis precipitando, tampoco lleváis tanto tiempo de búsqueda”…incluso mi propia madre me llegó a decir: “Inés no puedes controlarlo todo en tu vida. ¿Te has planteado que puede ser que haya algo que no llegues a conseguir?. Si no podéis tener hijos tampoco tienes que hundirte. Tienes un marido que te adora”.

Tras nuestra primera ICSI y primer resultado negativo, obviamente, la gente, como es normal, porque nosotros les habíamos hecho partícipes de ello, nos decían frases como “yo conozco a fulanita y menganito que se hicieron nosécuantos tratamientos y al final lo dejaron por imposible”; “¿os habéis planteado adoptar?”; “fulanita y menganito después de muchos tratamientos lo consiguieron pero se arruinaron”; “oye, pues si al final no podéis tener hijos, tampoco es el fin del mundo”…La familia y los amigos no hacen estos comentarios con mala intención pero si supieran como algunas palabras se te clavan en el alma…pero bueno, es un tema muy delicado y también hay que ponerse al otro lado de la barrera…No debe ser fácil tampoco.

Ovodonación

En vista de este particular calvario, cuando la idea de la ovodonación empezó a tomar forma en nuestras cabezas, tanto mi marido como yo nos hicimos la promesa de no contárselo a nadie. Por nosotros y, sobretodo, por nuestro futuro hijo o hija, pues es quien tiene derecho a conocer en primer lugar toda la historia según vaya teniendo capacidad para ello (he leído que hay cuentos para ir explicándoselo desde bien pequeñitos). Hasta hace muy poco, por parte de mi marido, únicamente lo sabía un primo suyo y su mujer que es ginecóloga (y, como ellos dicen, se acogen al secreto hipocrático) y por mi parte, lo sabe solamente mi amiga Lucía. Pero hace unas semanas, mi marido me dijo que se lo había contado a un compañero del trabajo con el que tiene mucha confianza. Tengo la sensación de que según vamos integrando y normalizando la ovodonación en nuestras vidas, lo vemos cada día como algo más natural y de lo que no escondernos… Tiempo al tiempo.

Cuando me paro a reflexionar sobre esto, me descubro a mí misma queriendo salir del armario de la infertilidad y no mantener en secreto que estamos a las puertas de un tratamiento de ovodonación para tener a nuestro bebé. No somos de muchos secretos. Nuestra vida es bastante transparente (excepto la más estricta intimidad). Los secretos pesan. Desgastan.

Poco a poco. Sé que algún día la ovodonación no será un secreto en nuestras vidas. Pero ahora, por el momento, no estamos preparados. Necesitamos curar algunas heridas generadas en estos casi tres años. Hacernos más fuertes todavía.
Ahora cuando nos preguntan, decimos que de momento hemos decidido tomarnos un descanso, disfrutar y que dentro de un tiempo ya veremos. Nos cuesta mentir. No es fácil cuando siempre has sido de hablar abiertamente de todo con tu familia y amigos. Se echa de menos seguir haciéndolo pero debemos minimizar el sufrimiento y pensamos que ésta es una manera de hacerlo. En estos momentos, todas nuestras energías están centradas en la ovoaventura que nos cambiará la vida.

Diario de una baja respondedora ovárica
www.diariodeunabajarespondedoraovarica.blogspot.com.es/
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