Ovodonación: Nuestro Duelo Genético (II)

Cuando la palabra ovodonación deja de representar un cuchillo afilado en tu alma es cuando realmente el duelo genético se hace presente en tu vida y en la de tu pareja en su máximo esplendor. Es cuando dejas de autocompadecerte y comienzas a darte cuenta realmente de lo que estáis a punto de hacer y de cómo va a cambiar el rumbo de vuestra aventura. Nunca olvidaré una de esas veces en las que mi marido, preparando un aperitivo en la cocina, me dijo: “Ojazos, qué ojazos tienes!” y yo, sin más, con las lágrimas a punto de salir por esos ojos que tanto le gustan, le dije: “Si, unos ojos que jamás tendrá nuestro hijo o hija”. No puedo expresar con palabras la pena tan enorme que sentí en ese momento. Inexplicable. Desgarrador. Yo ya pensaba que esto lo tenía superado. Ilusa de mí. Creo que ése fue el momento en el que mi marido también se dio cuenta de la envergadura de nuestro nuevo proyecto. Me abrazó y me dijo: “Inés, ahora te entiendo, menos mal que esto te ha pasado a ti porque yo no sé si hubiera podido seguir adelante de haber sido las cosas al contrario…yo no soy como tú”. No puedo reprocharle aquellas palabras porque, a día de hoy, realmente me siento afortunada de que sean mis óvulos los que no nos permiten ser padres y no sus espermatozoides. Ese día me sentí privilegiada por ser yo y no él quien tuviera el “problema”. Y no pude evitar pensar en todas esas parejas a las que les toca vivir este duelo genético cuando el obstáculo lo representa el factor masculino. Ellos lo tienen bastante más difícil que nosotras en este sentido. Sin duda alguna.

Imaginar la ovodonación

A partir de ese día, me empecé a imaginar lo que sería el tratamiento de ovodonación con ilusión y como celebraríamos que la clínica encontrara a nuestra particular Sabrina (haciendo honor a aquella brujita buena de la tele, pero, a ser posible, en versión morena, como yo), esa mujer que pondría una de sus celulitas para hacer nuestro sueño realidad. A partir de ese día, no pude evitar volver a imaginarme con barriguita y unos cuantos meses después estar llorando de felicidad en el quirófano de un hospital junto a mi marido, nuestro bebé y un buen puñado de personal sanitario. A partir de ese día, supe que, tarde o temprano, seríamos padres. Tan sencillo y tan complicado.donación óvulos


Estos dos años y medio de búsqueda, de análisis, de pruebas médicas, de intervenciones quirúrgicas menores  y de tratamientos me han enseñado que no puedo controlarlo todo en mi vida. Que no tengo la culpa de haber nacido con una reserva ovárica mucho menor de la que me corresponde por naturaleza y que con 32 años ya estuviera desahuciada para intentar ser madre con mis propios gametos. Que, a veces, las cosas suceden sin más y que, aunque nos pese, las estadísticas están ahí por algo y a algunas personas nos toca formar parte de ellas. Que te diagnostiquen Fallo Ovárico Precoz con 31 años es una auténtica faena de la biología. Pero solamente hay dos opciones: quedarte en casa y llorar eternamente o levantar la cabeza, aceptarlo, luchar y confiar en la ciencia para intentar lograr el objetivo más determinante de tu existencia: ser madre. Tú eliges.

A día de hoy, nosotros ya tenemos nuestra donante de óvulos y dentro de muy poquito se pondrá en marcha todo el proceso para empezar el tratamiento. A día de hoy, considero que el duelo genético me sigue acompañando. Cada día está más lejos. Pero sigue ahí. Con el tiempo, he aprendido a convivir con él, a enfrentarlo y a ir dejándolo cada día más atrás. No hay que ponerse un tiempo para superar el duelo genético, no hay que fustigarse ni presionarse una misma con esto. No hay prisa. Créeme. Acéptalo, intégralo en tu vida y, poco a poco, se irá yendo él solito.

Diario de una baja respondedora ovárica
www.diariodeunabajarespondedoraovarica.blogspot.com.es/
1 comentarios
  1. Leo gabriela 3 años ago

    Tus palabras me han fortalecido son sabias, estoy pasando por lo mismo a diferencia de que puden llevar en mi vientre hasta las 20 semana mi primer hijo fruto de mis propoios ovulos, ya no, ya sera diferente. Tambien estoy a punto de iniciar el proceso con mucha fe y aceptacion.

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