¿El Síndrome antifosfolípido es compatible con el embarazo?

Los riesgos en el embarazo pueden ser de diferente naturaleza. Esta vez nos centraremos en el Síndrome antifosfolípido o Síndrome de Hughes, un síndrome que puede causar complicaciones al quedarte embarazada, tales como aborto espontáneo o muerte fetal. Veamos de qué se trata, cuáles son sus síntomas, factores de riesgo y posible tratamiento durante el embarazo para poder impedir las consecuencias o para ayudarte a quedarte embarazada.

Cómo tratar el síndrome de Hughes

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¿Qué es el Síndrome de Hughes?

El Síndrome antifosfolipídico aparecerá cuando el sistema inmunitario ataque a algunas de las proteínas normales de la sangre. Este ataque puede causar la formación de coágulos sanguíneos en venas o arterias. En una mujer embarazada, podría desembocar en un aborto espontáneo o en muerte fetal.

Si estás intentando tener un bebé y has tenido varios abortos es posible que padezcas el Síndrome de Hughes entonces, ¿es posible quedarse embarazada padeciendo el SA? sí, aunque en determinados casos es necesaria la ayuda de una clínica de fertilidad y de sus profesionales para evitar el fallo de implantación del embrión.

Síntomas del Síndrome de Hughes

Los signos y síntomas del Síndrome antifosfolipídico pueden ser de lo más variados cuando estás esperando para ser madre y gestando un bebé. No obstante, los más comunes son los siguientes:

  • Presencia de coágulos sanguíneos en las piernas. Estos coágulos sanguíneos podrían desplazarse hasta los pulmones y provocar así una embolia pulmonar.
  • Casos reiterados de abortos espontáneos o muerte fetal. Además, otras complicaciones también asociadas, como parto prematuro o presión arterial alta durante el embarazo.
  • Un accidente cerebrovascular.
  • Un accidente isquémico transitorio.
  • Erupciones cutáneas.

También hay otros signos y síntomas menos frecuentes, pero que igualmente pueden indicar que existe este problema médico a la hora de ser madre:

  • Síntomas neurológicos tales como dolores de cabeza crónicos, demencia o convulsiones.
  • Enfermedades cardiovasculares.

  • Sangrado: algunas personas tienen una disminución en la cantidad de unas células sanguíneas que son necesarias para la coagulación, las plaquetas. Si tienes esta afección, es posible que tengas pocos síntomas o ninguno.  No obstante, si el recuento de plaquetas disminuye demasiado, es posible que el paciente sufra episodios de sangrado, sobre todo por la nariz o encías. También podría tener sangrados en la piel, en la que aparecerían manchas de pequeños puntos rojos, las conocidas como petequias.

Causas y tratamientos del Síndrome de Hughes

Hay que decir que este síndrome afecta mucho más a mujeres que a hombres. Además, existen otros factores de riesgo que podrían causar el Síndrome antifosfolípido. Estos factores de riesgo son los siguientes:

  • Mujeres con una afección autoinmunitaria como pueda ser el lupus eritematoso diseminado o el Síndrome de Sjögren.
  • Padecer algunas infecciones como sífilis, VIH, hepatitis C o la enfermedad de Lyme.
  • Tomar medicamentos como la hidralazina para la presión arterial alta; la quinidina, para regular el ritmo cardíaco ante problemas de corazón; la fenitoína como medicamento anticonvulsivo; o la amoxicilina, un antibiótico bastante común.
¿El Síndrome de Hugheses compatibles con embarazo?

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Es posible contar con los anticuerpos asociados a este síndrome sin haber presentado signos ni los síntomas. No obstante, tener estos anticuerpos podría aumentar el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos en determinados casos:

  • Cuando la mujer se queda embarazada.
  • Cuando se está inmóvil durante mucho tiempo, al descansar en la cama o durante un largo viaje en avión.
  • Las personas fumadoras.
  • Las personas que se someten a una cirugía.
  • Las mujeres que toman anticonceptivos orales o terapias con estrógenos para la menopausia.
  • Pacientes con altos niveles de colesterol o triglicéridos.

En cuanto al tratamiento, esta enfermedad, muchas veces es tratada con la prescripción de aspirina para inhibir la activación plaquetaria. También se trata con anticoagulantes. No obstante, un mal diagnóstico o una falta de este, hace que sea muy difícil identificar las personas con este síndrome y tratarlas.

Durante el embarazo, también se pueden utilizar heparinas de bajo peso molecular, así como aspirinas en una baja dosis en lugar de los anticoagulantes. A las mujeres que ya han experimentado en otras ocasiones abortos espontáneos recurrentes, se les avisará de que deben comenzar a tomar aspirina e iniciar el tratamiento con heparina de bajo peso molecular en cuanto desaparezca el ciclo menstrual.

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Fecha de última actualización: 26/02/2019

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