Diferencias entre la congelación, vitrificación y criopreservación

Al adentrarnos en tratamientos de reproducción asistida escuchamos frecuentemente términos como congelación, vitrificación y criopreservación con los que, si no estamos familiarizados y podemos sentirnos un poco perdidos. Aunque todos traten de métodos de conservación en frío (bien de óvulos, semen o de embriones), cada uno cuenta con sus propias características y particularidades. Así que resulta conveniente conocerlas, hablamos más en profundidad sobre la congelación de óvulos y de esperma.

Información sobre la congelación de óvulos

RomanSo || Shutterstock

Proceso de criopreservación

Cuando te cuestionas cuáles son las diferencias entre la congelación, vitrificación y criopreservación, lo primero es saber que la “criopreservación” es la forma de llamar a todas estas técnicas que sirven para conservar en frío diferentes tipos de células, por lo que no es un método en sí mismo. Para más información te recomendamos que leas cuándo recurrir a la criopreservación de semen y así conocerás el proceso al completo.

Sí que lo son la congelación y la vitrificación. Veamos sus diferencias.

Proceso de congelación o congelación lenta

En los inicios de las técnicas de Reproducción Asistida la congelación era el único método que existía para conservar los gametos y embriones. Como, respecto a la conservación de los espermatozoides, siempre ha gozado de resultados bastante aceptables en la congelación de esperma aún hoy sigue utilizándose para esta función.

Sin embargo, sus resultados no son tan alentadores respecto a la conservación de óvulos y embriones, que sufren cuando se atraviesa la fase de descongelación. De ahí que se siguiera investigando y avanzando en la materia, buscando métodos alternativos a la congelación de óvulos más eficaces.

La “coletilla” de “congelación lenta” se debe a que durante la congelación se suelen formar cristales de hielo dentro de las células y para minimizar al máximo los efectos de esta circunstancia los laboratorios hacen que la temperatura descienda lentamente utilizando además ciertas sustancias protectoras. No obstante, estas sustancias pueden ser tóxicas, por lo que el tiempo de exposición a las mismas debe ser el mínimo posible.

Proceso de vitrificación

Proceso que supone un paso más en la congelación y un gran avance respecto a las técnicas de reproducción asistida. Esta técnica implica una mejora en la conservación de los óvulos y los embriones que, por su mayor tamaño y características particulares, tenían unas tasas de supervivencia muy bajas en el descongelado o veían muy comprometida su calidad.


En la vitrificación de óvulos se congelan de manera muy rápida y en el menor volumen posible tanto óvulos como embriones, de forma que se impidan los daños que pueden surgir en estas estructuras celulares.

Preservar la fertilidad femenina

Uno de los grandes hitos conseguidos gracias a la vitrificación ha sido poder preservar la fertilidad femenina de aquellas mujeres que, por ejemplo, han de someterse a tratamientos oncológicos durante los cuáles no pueden ser madres. Gracias a este tipo de procesos el cáncer y la fertilidad pueden ser compatibles. Sus óvulos se vitrifican antes de estos tratamientos para poder utilizarlos una vez hayan finalizado, sin ver comprometida la calidad de los mismos.

Además la congelación de óvulos es esencial para la mujer trabajadora, este tipo de técnicas permite preservar la maternidad durante varios años.

Así mismo, la vitrificación ha resultado el impulso definitivo a la técnica de donación de óvulos, al poder mantener estos conservados en mejores condiciones y con una gran calidad durante mucho más tiempo.

Cabe destacar también que este es un proceso más elaborado a nivel tecnológico y, por tanto, con costes económicos mayores. Por su parte, el proceso por el cual los óvulos o embriones vitrificados pasan a estar a temperatura de cultivo se conoce como “desvitrificación”.

En ambos casos, este tipo de técnicas no suelen estar incorporadas de por sí en los precios generales iniciales de los tratamientos de reproducción asistida. Si no que suele significar un “extra” aparte que hay que abonar posteriormente.

Como decíamos, la congelación de semen, al ser un proceso mucho más sencillo, también implica un menor coste, con precios que oscilan entre los 200 euros y los 700 euros en función del laboratorio en el que se lleve a cabo.

Mientras que la vitrificación, que necesita una tecnología bastante avanzada, puede incrementar el gasto entre 2.000 y 4.000 euros en el caso de vitrificar óvulos y entre 3.000 euros y 6.000 cuando se trata de crioconservar embriones. Como ves, aunque parezcan términos sinónimos podemos conocer las diferencias entre la congelación, la vitrificación y la criopreservación y tratarlos cómo técnicas distintas.

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