Los requisitos de un embrión de tipo A en los tratamientos de fertilidad

En la actualidad, existe una clasificación embrionaria que mide la viabilidad en la implantación embrionaria y que ha sido creada por la sociedad ASEBIR (Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción). Dicha clasificación atiende a la calidad de los embriones en función de unos parámetros delimitados anteriormente y les otorga una letra de clasificación (A, B, C y D), siendo la letra A la de máxima calidad. Por tanto, cuando un embrión obtienen esta categoría significa que su puntuación es la máxima que puede tener. Repasamos cada uno de los criterios y requisitos de un embrión de tipo A en los tratamientos de fertilidad.

¿Qué son los embriones de tipo A?

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¿Qué criterios ha de cumplir un embrión para ser catalogado como tipo A?

La clasificación embrionaria se realiza básicamente en función de criterios morfológicos tales como la fragmentación celular, el número de células, la simetría entre las correspondientes divisiones que se producen…). Los embriólogos observan y cultivan varios días los embriones en el laboratorio y durante ese periodo establecen la clasificación en función de los resultados que obtengan.

Un embrión de tipo A es aquel con mayores posibilidades de éxito a la hora de ser madre durante el delicado proceso de la implantación. Es un embrión de gran calidad en este sentido y para obtener esta nota tan alta ha de cumplir ciertos criterios.

Estos parámetros de selección genética de embriones serían los mejores que se pueden obtener siguiendo la tabla de ASEBIR, que establece los siguientes:

  • El número de células y su ritmo o velocidad de división
  • El porcentaje de fragmentación celular (mejor pronóstico a menor fragmentación)
  • Simetría. Cuanto más simetría haya, más alta será la clasificación obtenida
  • Multinucleación o, lo que es lo mismo, la visualización de más de un núcleo por célula (lo cual influye negativamente en el pronóstico)

  • La presencia de vacuolas ya sean grandes o pequeñas, que también disminuye la clasificación en la tabla
  • La observación de una zona pelúdica adecuada, de un grosor normal, no demasiado ancho, para que posteriormente no dificulte la implantación
  • El grado de compactación que presenten los embriones

En cualquier caso, como hemos destacado anteriormente, incluso una clasificación de tipo A no garantiza el éxito de un tratamiento de fertilidad ni un embarazo. Sí que es cierto que las posibilidades de implantación y desarrollo aumentan exponencialmente en este tipo de embriones, pero incluso a pesar de esto, nada garantiza al 100% su viabilidad.

Existen casos en los que unos embriones de tipo A no han originado un embarazo mientras que sí se ha conseguido con unos de tipo C, por ejemplo.

Argumentos a favor de la selección de embriones

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La ley española establece además un número máximo de 3 embriones transferidos de una vez, con el fin de evitar la proliferación de embarazos múltiples, que implican más riesgos para la mujer y para el o los bebés.

Dentro de esos 3 embriones implantables por ciclo también puede ocurrir que algunos sean mejores en cuanto a clasificación que otros.

Y las posibilidades de éxito también dependerán, a su vez, de otros factores externos y complementarios como la edad materna o el estado adecuado del endometrio (receptividad) a la hora de implantarse.

Entre las causas que afectan negativamente a la calidad de un embrión también influyen patologías como la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico, la obesidad, las condiciones de cultivo o el factor masculino severo, entre otros. Y, por contra, para mejorar la calidad embrionaria hay que mantener un peso y dieta adecuados, practicar deporte y seguir las indicaciones médicas.

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